Paro de correr

Paro de correr

2019 09 14

Hoy los buenos estaban en la Ultra de la Montaña Palentina y los cojos en la Ribera Run Race (hablo exclusivamente por mí, no se ofenda nadie) gracias a una invitación de un amigo. Por lo menos estuve rodeado de buena gente a los que echaba de menos y de Martín Fiz que se pasó por allí para quedar tercero.

Pero no ha supuesto el revulsivo que cambiara las cosas y sí la confirmación de que paro de correr una buena temporada.

Quizás vaya al fisio de una vez por todas o quizás no.

Si alguien me conoce, sabe de sobra que me gusta salir a tomar el aire con amigos, corriendo por las calles de cualquier ciudad, visitando bosques, montes y playas de toda la zona norte de España, jugando en campos artificiales al fútbol siete o simplemente dando un paseo por cualquier parque…

Pero ahora todo eso, simple y llanamente; me duele y me duele mucho.

En la vida como en el deporte hay que tomar decisiones. Yo no soy de los que se plantea decisiones de vida o muerte como tener hijos o casarse, eso no va conmigo. Soy más bien de decisiones como ponerme a dibujar otra vez, estudiar algo que me motive, pintar la casa o empapelarla con mis chorradas o leer filosofía, poesía o arte o correr una maratón o una ultra de montaña…

Hace poco ya quité los dorsales que decoraban mi salón, un verano entero sin poder correr sin dolores en mi pierna izquierda ha sido demasiado como para tenerlo presente cada día a la hora de llegar a casa. Mi quinta Behobia descartada, haya elecciones o no…

Hoy los dolores han ido al lado derecho, por la manera de correr descompensada desde el primer metro de salida. Y aunque he disfrutado junto a Vicky, Encarna, Pedro Pablo y Alberto, porque me cuesta poco haciendo cualquier tipo de deporte; sé que no compensa. No sé si es bursitis, fascitis o peritonitis pero no es cuentitis.

Al tumbarme en el sofá o en la cama y rozar el talón me duele, me tengo que tumbar de lado para poder dormir. Al ponerme cualquier zapatilla me molesta. Al pisar descalzo en la ducha o en el suelo y apoyar el talón para equilibrarme me duele. No es cuentitis. Es descorazonador y frustrante.

Llevo meses poniéndome hielo, estirando, calentando, bajando el ritmo de mis actividades deportivas, cambiando de calzado del bueno, usando alternativas como la bici porque conduciendo también me molesta… Pero nada ha cambiado y se ha acrecentado. El lunes iré al médico de cabecera para que me mande al especialista para, por lo menos, con el tiempo; acercarme a un fisioterapeuta con un diagnóstico certero y seguir un tratamiento para poder seguir haciendo lo que más me gusta cuando salga del trabajo. Correr detrás de una medalla, detrás de un niño jugando al pilla pilla, detrás de un balón de baloncesto o de fútbol, detrás del ladrón que me robe la bicicleta… Y saltar en los charcos, sólo o acompañado, me chifla. Pero ahora no puedo, me duele.

Otra opción es echarme de novia una traumatóloga americana (así de paso mejoro el inglés) y a los pocos meses (cuando esté mareado de tanto ¡Oh my good! Por mi fatal pronunseison) buscar una fisio morena, alta y delgada que con sus benditas manos ponga todo en su sitio y me equilibre en cuerpo y alma, hasta que vuelva a estar mejor y al final del tratamiento me deje por no tener suficiente tiempo para ella porque todo el día estoy jugando con los amigos y ocupando todos los putos fines de semana con las dichosas carreritas de los cojones.

¡Pufff! ¡Qué pereza ir a buscar tanta felicidad!

Iremos al médico el lunes y a por mis padres al pueblo mañana prontito para poder ver la final del mundial de baloncesto, que es lo que toca. Ganar a Argentina y ser campeones del mundo.

Un abrazo a todos… Seguiré filosofando y dando de mi opinión de todo y de todos, aunque no le importe a nadie por mi blog. Ya llegará el momento de volver a decorar la casa con mis dorsales…

¿Alguien conoce una profesora de meditación zen para que me acompañe en estos momentos tan difíciles? Metro setenta, voluptuosa, agradable pero sin ser súper feliz de la vida y eso sí por favor, nada de veganas y/o vigoréxicas, aún cojo puedo disfrutar de un buen filete a la plancha y de un domingo tirado en el sofá (aunque sea de costado)… Ponerse en contacto conmigo INMEDIATAMENTE.

Besos…

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