Verano 2020

Un día cualquiera… y también, el mejor día del verano…

2020 08 31

Hoy para muchos se da por terminado un verano atípico, peculiar; aunque en realidad el mío, no se ha visto mancillado más que en pequeños detalles, tanto buenos como malos…

Los buenos tienen nombres propios y perdurarán en mi fallida memoria, gracias a fotos y videos que hemos inmortalizado en los momentos en que más nos aburríamos… Los juegos con los pequeños, las cenitas ricas, las horas en la piscina, las cañitas mañaneras, las bodegas y alguna que otra carrerita han eclipsado a los abrazos no dados y el callo dejado por las mascarillas en nuestras maltrechos pabellones auditivos aún no tan evolucionados para esos menesteres…

No podemos quejarnos, un año más hemos estado todos juntos haciendo nada y riendo por nada…

Nunca es suficiente y (hablo por mí) estoy deseando que vuelvan a llamarme Bici los más pequeños de esas casas -ahora lejanas- que no quiero ver crecer y que deseo fervientemente que la única enfermedad que les coja este año sea la del Síndrome de Peter Pan (y no crezcan demasiado)…

Las pilas están cargadas, el callo hecho, sólo queda afrontar la realidad con serenidad… Sino nos dejan…

Y sí, voy a hablar del dichoso bicho. Ese del que no sé nada como todos los demás que llevan hablando de él cuatro meses, para no decir nada.

Sé de él que ha matado gente, incluso cercana. Pero esas normas que han impuesto no valen para Bankia…

Me explico. Sé de una empresa “pequeña” (menos de 50 empleados) que no ha mandado a nadie a casa ha pesar de dar positivo uno de sus empleados. Ni siquiera, el responsable ha sido capaz de informar a sus empleados, que se han enterado por vía indirecta del caso positivo de Covid.

El caso es que las normas se hacen para el pueblo pero no para Bankia… No importan las personas sino el dinero, la plusvalía, el beneficio o mejor, las pérdidas que puede ocasionar el cierre de un negocio para los NO afectados por el contacto con esa persona que dio positivo, es decir; el empresario.

No pensarán lo mismo los dueños de discotecas, de putis o cualquier negocio afectado directamente con su cierre por el dichoso virus… Totalmente de acuerdo, pero:

¿Dónde están los rastreadores? ¿Al trabajador afectado no le preguntaron donde trabajaba? ¿La prueba se la hicieron en una frutería? ¿Las mutuas no son capaces de costear las bajas por Covid? ¿Las empresas se están gastando tanto en geles y mascarillas que son incapaces de afrontar más gastos? ¿Tanto puede Don Dinero? ¿Vale la pena arriesgarse por cuatro proletarios y sus familias?

Me cago en el capitalismo así entendido…

Se pregona muy bien desde un balcón pero a la hora de la verdad… ¿Miramos para otro lado?

Entiendo que cerrar un mes es insoportable para una pequeña empresa. Entiendo muchas cosas que no quisiera entender (hablo del dinero, tengo una hermana banquera y todo se pega…) Pero hay cosas que no quiero entender.

No quiero entender que Don Dinero puede con todo… No quiero que me camelen para luego darme por el culo. No quiero que me exijan para que luego ellos se pasen las normas por el forro.

Esas normas son claras, cuarentena para todos los que han estado con él aunque la prueba de negativa y posteriormente una segunda para cerciorarse.

Está claro que todos en algún momento nos hemos saltado las normas a la torera. No hay excusas, lo hemos hecho y yo el primero. Pero también es cierto que – hablo de mí- en mi ciudad o aledaños, corro en lugares abiertos con mascarilla, no frecuento bares como antes, sigo comprando para dos semanas largas, evito aglomeraciones y contactos innecesarios y hemos evitado los besos y abrazos hasta en las despedidas…

Supongo que el pueblo no cuenta tanto como las miles de empresas, pero las empresas están llenas de pueblerinos, sean arquitectos, ingenieros, administrativos, profesores, operarios o pastores…

No exigen y maltraten a la parte por el todo… A veces “el todo” debe dar ejemplo y apechugar con las consecuencias…

Lo dicho, nadie sabe como va esto del Covid; no quieran saber más que el bicho los de siempre saben de todo… Esta vez les pilla grande y pasar el muerto a otro, quizás les salpique demasiado, tanto que nos ahoguemos todos…

Por lo demás sólo espero que hayáis tenido unas felices vacaciones y que la única enfermedad que os pille sea la del Síndrome de Peter Pan, tiene efectos secundarios maravillosos…

Un abrazo y a vivir intensamente, que también se puede con el bicho al lado, quizás hay que fijarse en otras cositas, pero eso ya en otro post…

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