Que dios nos pille confesados

Que dios nos pille confesados

2018 04 18

So”r” Verbia era una monja malnacida, como decía ella misma. Sólo rezaba cuando la venía en gana y no era todos los domingos, ni las fiestas de guardar… Era cuando la salía del chíchi, como decía ella misma.

No atendía a los oficios manuales del convento mas que cuando la convenía, osea cuando recibía algo a cambio; llámese dinero, vacaciones o elogios (esto último la encantaba); era la manera que tenía dios de compensar su sacrificio, como decía ella.

Sor Verbia no era virgen, todos sabían de su relación pero ella negaba todo. Era su talón de Aquiles, la salía la vena satánica cuando la tocaban su virginidad y maldecía a todo aquel que la negaba.

Era en esos momentos cuando más acudía al rezo, pero un rezo torcido, malintencionado. Lo hacía en sus aposentos, por cierto; nada austeros, no la gustaba nada eso del hábito, estrenaba sandalias en cada ceremonia de iniciación y criticaba con soltura a los novicios que acudían entusiasmados, menospreciando el camino que acababan de iniciar.

Lo del hábito lo justificaba por la modernidad (mal entendida), había que adaptarse a los cambios, como decía ella.

Los menosprecios a los que iniciaban su andadura eran escuchados con asombro por sus compañeras de fe, aunque sé de buena tinta que luego cuchicheaban de su no celibato a escondidas mientras rezaban el rosario.

La verdad es que era de las pocas que en su nombre llevaba la cruz de su vida. Se había confesado una sola vez y en ella juro y perjuro no volver a amar al prójimo como a sí misma, según ella; había sido el mayor error de su vida pasada. También le preguntó al cura lo de su “secreto de sumario” para poder hacer su confesión más tranquila, después de un rato se hicieron amigos y llegaron al orgasmo…

(Luego que hablan de su virginidad… Pero ella lo sigue negando)

Sor Verbia dice ser feliz, sobretodo cuando la baja la regla.

Os hablo de ella, por que un mal día la conocí y gilipollas de mí, me hice clérigo de su iglesia teniendo mil templos en los que impartir, pero hasta los buenos caemos en el pecado (por venir del pecado).

Un año después ha pasado por el altar y se ha encomendado al patriarca que de todo salva. Ha cambiado de estilista, de madre superiora y las chanclas por agujas de tacón esterilizadas mientras su trasero reposa en el frontón del archiduque de las pieles en “La Cantería”. No la termina de convencer por su nula decoración, aunque la convence por su apariencia, todo lo bueno que tiene lo tiene en la fachada.

Sabe que ha ganado, con el tiempo decorará la fachada con un nuevo monaguillo que la hará olvidar sus constantes migrañas provocadas según ella me dijo en su confesión; mientras se estaba persignando con la mano derecha y cruzando los dedos con la izquierda.

Todos tenemos un pasado, dioses a los que adoramos, supongo que dios perdona a algunos pero cambiar de saster (perdón sastre) no hace al monje.

Seguiré impartiendo mi biblia y cayendo en el pecado, pero ¡Dios nos salve de Jezabel y de la tiranía de la fachada!

El apocalipsis está cercano, orad hermanos y hermanas, por no cruzaros en su camino.

Las segundas oportunidades sólo están al alcance de los cuentos de hadas y Disney es una pantomima lejana que por fachada ha comprado la FOX, cuna de Los Simpsons; no digo más nada.

Amén.

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