Trail Casillas 2019

Trail Casillas 2019

2019 06 02

Salí a las diez y media de la noche del viernes, preocupado por no fastidiarla el lunes tras el traslado necesario a la nueva nave…

Me acosté lo más pronto posible, después de asegurarme de que todo estaba listo para la carrera que antes de empezar a correr me habían jodido.

A las cuatro de la mañana, ducha, desayuno portátil y de camino a Casillas (provincia de Ávila). Una señora muy poco agradable me contestó malamente que no había dónde tomar café a esas horas (ella, al parecer, tampoco lo había tomado). Llamé a Jose (Esky) y le advertí del tema desayuno y el tema aparcamiento. En diez minutos estábamos hablando de la manera de tomarnos la carrera…

Teníamos 47 kilómetros de solana por la sierra de Gredos. Empezamos a subir desde el kilómetro cero. Esky al principio no se encontraba bien (problemas estomacales) y le tomé algo de ventaja, sabiendo de sobra que era ficticio; yo no debía ni podría estar delante de él demasiado tiempo. Así fue.

Según los datos del Polar, que ando ojeando ahora para no mentiros demasiado; corrí algo hasta el kilómetro 27… Pongamos que las piernas me duraron hasta ese punto. Corría y andaba como todos, hacía mis fotos, hablaba poco. Estaba fatigado y sin apenas entrenamiento en el cuerpo. Sabía que iba a ser duro desde el kilómetro 1, no por mis 3 donuts del desayuno, sino por mi NULA preparación para el evento.

Los datos del reloj no engañan… Yo dije ayer a mi madre al llegar a casa a las 10 de la noche, que no había corrido ni dos horas de las 10 y poco que duró mi paseo. Exactamente fueron dos horas 12 minutos 8 segundos lo que corrí (por encima de 8:34 el kilómetro) el resto fue sufrir y disfrutar a partes iguales.

Sufrir enormemente en las bajadas. Subir a mi ritmo ayudándome de los palos y sin sofocones. Parar a hablar en los avituallamientos, calimocho, cigarrillo en el kilómetro 40 del recorrido, 44 por mi Polar (me perdí varias veces, producto del cansancio). Fotos rodeado de vida, fotos con árboles, videos con mariposas en arroyos frescos que daban la vida y calor… Mucho calor. Muchos bichos que traté de librar poniéndome la camisa a modo de visera saharaui… Compañerismo, silencio arropado por los sonidos de bosques de robles, de helechos… Pedregales enormes y otros batidos por el tiempo que hicieron sufrir a mis dedos con sus punzantes desniveles…

Por supuesto, tuve momentos para todo… Para hacer de “liebre” al tercero de la Ultra (abulense) del kilómetro 33 al 37, de saludar a un pastor con su rebaño de ovejas en mi kilómetro 43, de verme superado por el cuarto de la Ultra en la subida del 38 después de perderme por enésima vez, de compartir metros de más con un chaval de Madrid con la rodilla jodida (la cintilla) y verle dos o tres veces por delante mío otra vez por haber hecho metros de más, para cagarme en las avispas que me zumbaban los oídos, para beber de arroyos cristalinos, de hacerme fotos con Esky cuando por fin me pillo y animarle a NO seguir mi pausado ritmo y disfrutar de SU carrera…

Pero fue muy bonito, lo volvería a repetir, me acordé de mucha gente, de muchos amigos, de mi padre, me sentí orgulloso de mi hermana guapísima que estaba de bodorrio ese día de una prima nuestra…

Me sentí muy bien hasta el final de la carrera. Superé el muro de las nueve horas con muy poca dignidad, sentado y fumando mientras veía como se acercaba un senderista con la rodilla hecha trizas en el avituallamiento del 40. Lo necesitaba más que el agua en ese momento, me ardía el cuerpo y necesitaba acallar la voz de mi madre reprochándome precisamente aquello. De hecho, la última hora, corrí todo lo que pude y llegué con media sonrisa… La otra media estaba pensando en otras cosas…

Una de esas cosas era levantarme al día siguiente, osea hoy; a las 5 de la mañana para ir a trabajar y rematar el traslado del almacén.

Por supuesto, hoy antes de salir a las dos de la tarde ya había hecho mis diez kilómetros de des activación con botas de trabajo y según mi jefa, la había cagado en unas cuantas cosas.

Por lo tanto, las 10 horas y cuarto de ayer… A tomar por el puto culo por sus comentarios de agradecimiento por hacer horas extras que NO quería haber hecho.

En resumen, seguiré echando la quiniela y puede que empiece con la Primitiva la siguiente semana. Porque tengo cero ganas de aguantar a gente vestida con traje o botas de trabajo (amargada y prepotente) y muchísimas ganas de disfrutar del campo, los amigos, los viajes y dejar el tabaco sin más presión que los rezos de mi madre y el apoyo de mi hermana y amigos.

Voy a seguir con mi recuperación de calorías (que ayer gasté unas 7000 kcal) y sí, intentaré olvidarme del trabajo un rato y hacer que no me amargue demasiado viendo videos del optimista y eterno Punset, que siempre me animan.

Un abrazo y gracias Esky.

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