GRACIAS

GRACIAS

2020 05 11

El señor Bicicleta ayer se marcó una escapada antológica, digna de todo un Eddy Merckx.

Mientras todos los ojos estaban pendientes de la entrada en la Fase 1 de la mitad del pelotón, la otra mitad, mirábamos resignados como ellos podían parar a refrescarse con un avituallamiento en cualquier terraza.

Ahí fue cuando dijo mi señor padre… ¡Hoy os junto a todos, por mis santos cojones!

Una foto mientras daba un paseo con su hijo un amigo más que amigo del que os habla (Triciclo), alertó a su hijo (yo) de que algo andaba mal. Mi padre no es de salir por el barrio “rico”, el pasea más a gusto saliendo del centro hacia el barrio de las Delicias, donde antes del confinamiento, tenía parada en el Centro para Mayores de Juan Carlos I. La hora de esa foto era la habitual en la que mi padre baja la basura y se da media vuelta al barrio de San Andrés y vuelve a casa. Las 14:30 h, fuera del horario establecido para el pelotón con experiencia (mayores con cachava); pero el sólo tiene demencia, su apodo le avala.

El caso es que cuando la directora de prensa dio la voz de alarma del escapado, era tarde ya. Le dio una ventaja que iba a ser insalvable para sus perseguidores. El tiempo que pasó desde que la prensa se alarmo, se preocupó y “molestó” avisando a su máximo perseguidor (yo), fue vital para que el protagonista; el señor Bicicleta, sacara una ventaja difícil de contrarrestar.

Triciclo puso lo único de valor que tiene para llegar a alcanzar su meta, que no era otra que llegar a la par con su padre a meta. Todos sus amigos, familiares y conocidos desplegaron sus mejores armas para dar con el escapado. Las ideas brotaban como amapolas en campos verdes de primavera. Todas las ideas, los medios y el empeño altruista se iban al traste por no contar con el empuje del auténtico protagonista del día, mi padre.

Triciclina (su hija) desde Santander ponía su granito de arena, desde la desesperación de no poder ponerse en cabeza del pelotón para darle caza…

Los titulares en las redes sociales corrían como la pólvora… Pero más corría el Señor Bicicleta… Cuanto mayor era el empuje del pelotón, más se incrementaba la distancia. Sus perseguidores tratando a la heroica de controlar la escapada antes de que la noche les llevara a la desesperación, realizaron todo tipo de artimañas pero sólo un golpe de suerte les iba a llevar a consolidar su objetivo…

Podría seguir diciendo chorradas… Tengo cuerda para rato.

Ojalá ayer mi padre nos hubiera querido juntar a todos mis amigos a los cuales quiero infinito y no por lo que hicieron ayer; lo sabéis de sobra.

Ojalá mi padre tuviese ese poderío que acojonaba a propios y extraños con su imponente planta… Pero desde hace tres años tiene esa puta enfermedad de Alzheimer o demencia o como lo quieras llamar (una puta mierda), que nos le ha robado en vida, por mucho que la infinita sonrisa de mi hermana le haga sacar una sonrisa siempre…

Ya tiene de camino su GPS incorporado en un reloj, cuando llegue os avisaré a todos también para ver quien es el guapo que se le hace poner, por que el tiene uno de hierro fundido sin pilas y anclado en las tres y cuarto desde hace años, al que tiene mucho cariño y veremos si somos capaces de darle el cambiazo por el que nos alivie de estos “momentazos” como el de ayer.

Ayer tuvimos suerte y mi padre llegó algo cansado después de ocho horas dando un paseito desde el centro de Valladolid a cerca del aeropuerto de la misma ciudad. Se tomó dos vasos de agua y se metió en la cama a descansar junto a su mujer, con más evidencias de cansancio que él.

Nadie pudo imaginar que quería ir al pueblo donde nació. A su verdadera casa, a Villamayor de Campos.

¡Hijo de puta! Tengo el mejor padre del mundo… Incluso inconsciente, nos ha enseñado a todos.

Gracias, de verdad por lo de ayer. No sé expresarlo mejor.

Era poco de hablar mi padre en tema de enseñanzas filosóficas a su hijo… Pero me dijo una cosa cuando salí de casa: que no iba a tener más amigos que los que tenía ya y que si quería les podía tener para toda la vida… Pero que no buscara más…

Y en efecto… Ayer estuvieron mis amigos.

Los de entonces, los que me conocen como Bici, los que me conocen como “el negro” y los que me conocen como “el primo”…

Los mismos que tenía hace 25 o 24 años cuando me fui de casa… Los otros que han estado, son los que por derecho propio se han hecho un hueco y han sabido sonreír siempre a mis excentricidades (que no son más que seguir hablando en las carreras hasta que cruzamos la meta), soy muy básico…

GRACIAS, DE VERDAD… Espero no daros otro domingo como el de ayer y que en breve nos juntemos y os pueda dar un abrazo…

A la pareja de Guardias Civiles que le encontraron, a los Policías Locales que mareamos, a los hospitales que respondieron a nuestras insistentes llamadas, conductores de ambulancia, taxistas, autobuseros y cientos de personas más que pusieron su granito de arena ayer publicando, dando un paseo para ver si lo veían o simplemente hablaron de él con su vecino GRACIAS, DE VERDAD.

Tendría cientos de menciones especiales y a la vez ninguna… Todos sois lo único que tengo de valor y a la vez lo más grande.

GRACIAS AMIGOS!!

Un pensamiento en “GRACIAS

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