GURRIANA TRAIL 2018

GURRIANA TRAIL 2018

2018 03 12

Carrejo, lugar eclipsado por Cabezón de la Sal; albergaba un carrerón. Por su excelente organización, por sus maravillosos voluntarios, por sus espléndidas vistas cuando llevas sólo dos kilómetros recorridos… Una pasada. No he visitado todos los sitios del mundo pero me considero afortunado de haber visitado lugares que sino hubiese habido una carrera no me hubiese acercado en la vida. Desde Geria (Valladolid) o El Carpio hasta el Cabo Vidio (Asturias) o Els Prats del Rei (Barcelona). Pero el día acompañó y nos dejó ver a los 15 minutos de carrera, a la derecha el mar y su barquito chiquitito y a la izquierda la cordillera de los Picos de Europa nevados.

Placeres que nada más llegar a casa compartí con mi madre, que no ha viajado mucho pero se sabe la geografía española mejor que muchos. ¡Espectacular! Aquellas vistas sigueron acompañándonos unos cuantos kilómetros y el viento que da nombre a la carrera también.

El segundo avituallamiento, un oasis entre tres rocas enormes, con una morena, entre otros muchos; que alegraba a todos los que por allí pasamos… un poco más adelante más subidas y bajadas y más pantalla de 360º para deleitarnos a los muchos castellanos que habíamos ido allí.

Creo que empezamos a bajar y al final de una pista el tercer avituallamiento: vino, panceta, chorizo frito y unos paisanucos (con todo el respeto y cariño del mundo) entregados y yo más feliz que una perdiz… Me gusta la gente mayor con espíritu más joven que muchos de los jovenes de ahora y tan auténticos como el riquísimo chorizo que me metí para el cuerpo.

Más bajada y calor… Fuera manguitos (o fue antes, ya no me acuerdo) y llegamos a Bustriguao. Más de lo mismo, mucha gente, muchos niños y otro banquete para el cuerpo.

Cómo podéis observar, nada de prisa por mi parte. Me encontraba bien pero sin alegría en las piernas debido a la falta de entreno y a mi adicción (fundamentalmente)… Aún quedaba mucho por subir y pequé en exceso de tiempos muertos (avituallamientos demasiado largos), de hecho fue aquí dónde dije que tenía mono de tabaco a unos compañeros de carrera (un gilipollas, yo quiero decir).

No estaba a la carrera. Me pudo el paisaje, la gente y mi falta de motivación (esas cosas que cuento en mi otro blog).

El caso es que tocaba subir, según un compañero de subida en 5 kms, 800 de altitud… Yo le conté sobre una carrera que sólo consistía en eso hasta llegar a la ermita de Sant Ramon en Sant Boi y entre hablar con unos y con otros (ultramaratonianos con palo de madera y más barriga que mi padre en sus buenos tiempos) lo pasamos “ni tan mal”… Creo que aquí fue el paso por la calzada romana. Un poco de falso llano en dirección contraria al comienzo de la carrera, otro avituallamiento contundente y una bajada espectacular hasta el cortafuegos.

La bajada, digna de mención. Después de un tramo de pista, unos senderos con unas cascadas que brillaban. En ese momento me empecé a encontrar mal (kilómetro 30) los abductores no me dejaban apenas andar y mi (repito) falta de motivación empezó a no dejar disfrutar a la cabeza. Lo peor que te puede pasar. Allí me encontré a un Oli (Paramada) tocado del cuadriceps y quizás por mi falta de atención caí bastante mal en una zona de hojas secas, tropezando con un tronco caído. Necesitaba motivación y sólo la encontraba en el poco barro que nos pintó los gemelos antes del temido muro.

A medio camino del muro otro avituallamiento espectacular con cerveza, chorizo, panceta… No estaba yo alegre, ni bebí cerveza. Lo subí con un palo que se me había soltado con unas zarzas justo antes y después del avituallamiento y de animar a Oli, saqué el otro. No me costó subir más de lo normal y tengo que agradecérselo a mis malditos triceps del infierno. Eso sí, la bajada tristísima. Me paré y todo. Mi cabeza no quería y mis piernas no podían, resultado: dejarse llevar hasta la meta (lo peor que te puede pasar). Como hubo barro, riachuelos y bosque fue más entretenido, además Eva, compañera del gran Tuercas; me hizo más ameno el final de carrera hablando un poco de mis raras aficiones como asfaltero y demás (jejeje). Me daba lo mismo, sólo quería llegar y sentarme.

Y así fue, más por los ánimos de los lugareños y de los castellanos que allí estaban, y sin duda por el gran speaker @deparunner… creo que llegué sonriendo y todo (solo fachada, nada que ver con mi espíritu en aquel momento).

Después pasta o cocido montañes a elegir, refrescos, vino, agua, quesada y chupito (que no tomé) en una casona con excelente ambiente y unos voluntarios entregados a los corredores.

Excelente carrera. Excelente ambiente. Excelente climatología (gracias al cielo). Excelentes voluntarios. Excelente público. Excelentes corredores. Todo perfecto menos yo…

PD: tendrá segunda parte más triste aún y muy personal.

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