Su santidad

Su santidad gafas de sol virgen

2020 01 18

Me acabo de dar cuenta que tu nombre es de santa pero está el problema de que yo no creo en nada. Mi mirada vivaracha de niño tornó un día a trastornado adolescente y así se quedó, o eso pensaba.

Ahora es turbia, cansada y desligada (desde antes de ayer). Supongo que pensarás que es por la edad o el cambio climático. Lo de tener el ceño fruncido cuando escucho memeces no tiene nada que ver.

El momento en el que todo cambió fue cuando me di cuenta de que mi madre no era virgen, hace exactamente día y medio (tengo 42 años y 9 meses).

Fue antes de ayer por una conversación que me contó mi hermana que habían tenido. Entre madre e hija se cuentan cosas que yo nunca hablaría con mi mamá… El caso es que mis ojeras se embolsaron de sorpresa y todo mi castillo flotante se derrumbó. La magia de la santidad se difuminó de un plumazo y empecé a entender el desconsuelo de mi padre.

Lo de la cigüeña era un puto mito. Yo que en mi estancia en París hace siete años, llamé a mi madre desde donde (supuestamente) partió mi cigüeña, en lo más alto de la torre, para decirla que ese día era evidente que nadie iba a nacer porque no había ni un mísero pájaro o yo no les veía entre tanta niebla. Hoy entiendo sus risas para nada inocentes.

Llevo perturbado todo el fin de semana. De entre todas las opciones que he barajado, he optado por comprarme unas gafas de sol bien anchas.

Se acabó lo de ir los domingos a la iglesia, vivo en un estado aconfesional desde hace nada. Parece que los astros se han alineado para que todo confluya. Sólo falta convertirnos en república.

Desde mañana utilizaré los domingos para salir a correr por el campo, se acabaron mis clases de postgrado en tolerancia y al carajo mi tesis de la virtudes morales.

Cuando vea una cigüeña la mataré de un disparo, si es que veo algo detrás de mis gafas de sol de piloto de mercancías peligrosas.

5 pensamientos en “Su santidad

  1. kaidohmaru

    Abrir los ojos al mundo y ver cosas tan horribles que jamás hubiéramos imaginado no nos obliga a cambiar lo que realmente nos gusta. Por mucho dolor que me provoque la gente a la que creo “colegas” (los amigos suelen ser muy escasos hoy dia) no dejaré que mi corazón, ya roto y muerto, impida que yo, como persona siga haciendo cosas que creo buenas (independientemente de la confesión que profese cada uno.
    No mates cigüeñas, plis…. Salvan nuestros campos de nuevos tendidos eléctricos cancerígenos ☺

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    1. riol.angel Autor de la entrada

      No va de eso la alegoría de hoy… Soy demasiado honesto con mis actos como para transcribir en mi blog todo lo que pienso. Me saldrían demasiados enemigos…

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