TRANSCANDAMIA 2018

TRANSCANDAMIA 2018

2018 01 13 Hotel Santiago

Ctra. Asturias, km. 1,6

León

Tan libre de pecado como la primera vez. Alejado un poco de su ambiente, pero igual de turbado. El silencio no le llegaba en el apartado habitáculo que había alquilado.

Su siguiente victima, hoy descansaba en un manto de nieve que cubría su hogar calentito. La había encontrado por las redes sociales y no le fue dificil concretar una cita con ella.

Se valía de su cuerpo atlético para ello. Dos fotos en el momento apropiado, osea; después de sacar una sonrisa (en emoticono, por supuesto) eran más que suficientes para comenzar a confeccionar su siguiente asesinato.

No tenía más patrón que el consuelo y que se sintiera atraido físicamente por ella. No buscaba juegos de frirteo, no buscaba divorciadas sedientas de vivir a los cuarenta su juventud perdida, no buscaba tampoco solteronas desmadradas. Ni siquiera buscaba sexo.

Quería aliviar una pena. Cómo si así aliviara su propia pena. Quería hacer abandonar sentimientos de culpabilidad, de desesperanza, desintoxicar el mundo de tristeza.

La primera vez que lo hizo, se sintió alagado al ver la noticia en los periódicos locales. Se compró todos aquel día. Aunque también fue lejos de su ciudad natal, les compró intentando pasar inavertido su entusiasmo.

Pero a la semana se le pasó. Comprobó que no había servido para nada. La solitaria A.N.T. se escapó en el olvido y a la semana encontró otra víctima.

Todas se anunciaban como excepcionales y luego no escondían más que lo mismo. Él las desvirgaba, a su manera. El menosprecio que sentía por ellas era igual de grande que el dolor que le poseía tras acabar con ellas. Le satisfacía tanto notar ese dolor que volvía a caer una y otra vez.

Mañana no iba a ser menos. Por mucho que pensase que con aquella barbaridad que iba a ejecutar iba a arreglar el mundo, su mundo. No iba a ser una excepción.

Veía aquel manto cubriendo a su victima y le picaba el gusanillo. Se excitaba a solas. Creía ver la cara de satisfacción de la chavala mirándose al espejo para elegir que ponerse para la ocasión, sacando del fondo de su cajón de bragas el conjunto que se compró para aquella última ocasión que se frustró.

Disfrutaba de la vida brevemente los días previos. Pero no había mejor regalo que ver su cara una vez consumado el acto. La sangre corriendo por la cara de la víctima, su cuerpo desgarrado, las lágrimas saladas aún ya fallecida, sus gritos; todos los abrazos y besos del comienzo arrogados al desván del olvido una vez consumado. Al día siguiente encontrarse en las portadas. Cuando no era así, se consumía por dentro. Le ardía el estómago y vomitaba. Como si el asesinato le doliera, cuando; nada más lejos de la realidad. Pero quería ser recordado.

Mañana sólo quería aplacar ese demonio que le intoxicaba y estaba seguro de volver a hacerlo. Su nombre era T.R.L. Estaba seguro de que iba a ser la última vez, como aquella primera; allá por julio de 2015…

No os asusteís…

Mañana sera Transcandamia y la primera fue Aurun Night Trail.

Es sólo una metáfora… pero podría hacerse realidad.

Un abrazo a tod@s y mañana a gozar.

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