Trenzas de ébano

Trenzas de ébano

2019 12 04

He entrado en diciembre con un órgano debilitado.

Mi muñeca derecha dejó de meter triples.

Al aplaudir en la meta al speaker

sus huesos retumban hasta eclipsar al Aquiles.

Hacer trenzas de ébano a damas heladas

como témpanos en un arrecife

sin olor a salitre, hace mucho daño.

Abrazar el cuerpo húmedo y frío

de un corazón oxidado,

desencaja y adormece a la vez

los cilindros colapsados de aceite

que deberían hacer girar mi mano.

La unión de la mano, con el verbo,

la impide regresar al normal funcionamiento…

(Oda a mi muñeca derecha abierta, tenía que contarlo)

4 pensamientos en “Trenzas de ébano

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